Tres Días [Día Tres]

Acá está la tercera parte de la historia, si no has leido desde el principio te recomiendo que lo hagás para que sea mas fácil de comprender.

Apéndice:
Día Uno
Día Dos
Día Tres (Este post)

Día Tres:

Al día siguiente Miria se levantó mas temprano que de costumbre, hizo lo posible por no despertarlo y fue al jardín a recostarse un rato, sentía que su piel se estremecía con los caprichosos soplos del viento mañanero, aun no salía el sol pero ya empezaba a aclarar, ella disfrutaba el aroma de las flores en la mañana era maravilloso sentir el aroma de todas las diferentes especies que conservaba tan cuidadosamente en el jardín, esa mezcla de aromas aumentada y trasportada por el rocío de la noche.

De pronto se descubrió a si misma llorando, se sentía feliz y aun así angustiada, no podía detener las lágrimas que recorrían su rostro de esa manera tan intensa, aún cuando ella hacía lo posible por detenerlas, no tenía motivo para estar triste, o al menos eso creía, las lágrimas sin embargo no se detenían, seguían emergiendo de sus ojos, como si alguien más, alguien en su interior sintiera la necesidad de desahogar una gran pena, era un llanto amargo y continuo poco a poco sintió como la tristeza se adueñaba de ella, aún sin ninguna razón aparente.

Estuvo allí un tiempo, tratando de comprender el motivo de ese llanto tan espontáneo, se planteaba su situación una y otra vez y no lograba encontrar el problema, se sentía tan miserable y no entendía por qué, al final de cuentas decidió rendirse, lloró y lloró y volvió a llorar, al cabo de una hora había llorado tanto que se quedó sin lágrimas, solo en ese momento se detuvo, pero no dejó de sentirse miserable.

Con la pesadumbre que cargaba decidió lavarse la cara y volver con su esposo, entró a su habitación de nuevo y notó que su esposo aún estaba acostado, así que intentando no despertarlo, nuevamente entró en la cama y se acercó lo mas que pudo a el, esperando que él no hubiese notado su ausencia, ni su amargura, por temor a que eso despertara nuevos conflictos.

Quiso volver a dormirse, pero no pudo sentía que algo le oprimía el pecho, como una gran culpa o un gran temor, cuando intentaba cerrar los ojos veía los rostros que había visto anteriormente, burlándose de ella con una risa malvada y cruel, sentía que debía huir, pero no se atrevía a dejar la cama, recordó el momento en que vio los rostros por primera vez y comprendió que sin importar a donde fuera no podría escapar de esas miradas que parecían disfrutar al verla sufrir.

De pronto escuchó que alguien llamaba a la puerta – ¿Quien podrá ser tan temprano? – Se preguntó a si misma, tenía miedo de levantarse y con cada golpe en la puerta su angustia se incrementaba, al ver que los golpes en la puerta no desistían, decidió que debía atener, sin importar quien fuera el inoportuno visitante que llegaba en horas en que nadie acostumbraba visitarlos.

– No vallas. – Dijo Bernardo – Este momento no es para visitas, y quiero que te quedés aquí a mi lado.

– ¿Así que estás despierto?

– Desperté por el sonido, no te preocupés, se cansarán de estar tocando y se irán, no tenemos por que separarnos uno del otro en este momento, no quiero estar lejos de vos, ni ahora, ni nunca.

Miria se dio por satisfecha, era todo lo que necesitaba escuchar, se acostó junto a el y logró cerrar los ojos, esta vez sin ver los rostros que la habían estado atormentando tan solo unos minutos atrás, se recostó sobre él y se quedó dormida.

Un par de horas después, la despertó el sonido de la puerta, de nuevo alguien tocaba y ahora lo hacía con mucha mas insistencia, Miria no quiso levantarse y a Bernardo no pareció importarle, se quedaron allí acostados, escuchando como con insistencia seguían tocando la puerta.

De pronto alguien irrumpió en la casa, era Ana la vecina impertinente, que buscaba por toda la casa, con un tono afligido, llamaba a Miria y entraba y salía a todas las habitaciones, hasta llegar al lugar donde se encontraban Miria y Bernardo.

– ¡Doña Miri! ¿Que pasó aquí? –

Pero no obtuvo ninguna respuesta, Miria se había desconectado de su entorno, escuchó unas risas que se burlaban de ella, su cuerpo se paralizó, y notó que las risas se hacían cada vez mas fuertes hasta llegar a ser estruendosas carcajadas, al mismo tiempo que todo a su alrededor se tornaba oscuro como desapareciendo hasta quedarse completamente sola en un vacío inmenso en el que solo resonaban las carcajadas burlonas que no se detenían y que no variaban su intensidad aun cuando se esforzaba en taparse los oídos.

Fue entonces que los rostros volvieron a aparecer, rodeándola por todas partes y riéndose de ella, Miria no entendía lo que pasaba estaba completamente desconcertada, veía los rostros pasar uno a uno frente a su rostro solo para burlarse, trayendo consigo un recuerdo vergonzoso de su pasado, atormentándola a gusto como si se tratara de un juego malvado en el que ella era sólo la herramienta de diversión.

Para cuando Miria salió de ese estado ya Ana se había marchado, entonces, no pudo retener el llanto, lloraba amargamente enroscada en la cama sin tener el valor siquiera para voltear a ver a Bernardo, se sentía miserable, aun perseguida por los recuerdos que le habían venido a la mente en un instante, recuerdos que nunca mas podría volver a desechar, era su culpa, por sus malas acciones y por sus malas decisiones, estuvo así por horas, llorando en la cama hasta que al fin se le acabaron las lágrimas y quedó sumida en su amargura, se aferró a su esposo y se quedó allí, como esperando que le llegara la muerte.

Mas tarde ese día regresó Ana, acompañada por un puñado de policías, a los que les señaló la habitación, los policías entraron con cuidado y encontraron allí a Miria, aun aforrándose a su esposo ya en estado de descomposición, los gusanos le salían por la boca y las fosas nasales, su piel putrefacta, se caía por partes y el olor que despedía era tan nauseabundo como aterradora la situación, al punto que dos de ellos empezaron a vomitar de inmediato y tuvieron que abandonar la habitación, los que se quedaron no sabían como manejar la situación pues ella estaba allí despierta, y aunque se veía triste no parecía estar conciente de que su esposo estaba muerto.

En cuanto se acercaron ella se volvió agresiva, pues se sentía indignada, no comprendía por que estaban allí los policías, ni por que trataban de alejarla de su esposo,

-¿¡Que hacen aquí!? – Gritaba a todo pulmon – ¡Larguense de mi casa! – mordió el brazo de un incauto policía que se acercó para intentar calmarla, quien al sentirse en peligro soltó un golpe con la macana directo en el cráneo de Miria, hacíendole una herida que le hizo brotar chorros de sangre pero que no fue capáz de detenerla.

– Doña Miri ¡¿Qué le hizo a su esposo?! – Preguntó Ana desde el cuarto de afuera, con una voz tan lastimera que hizo hervir la sangre de Miria, quien se abalanzó sobre ella y la empezó a golpear con tanta fuerza, que de no ser por los policías hubiera terminado en peor estado que Bernardo.

Después de casi media hora forcejeando y luchando contra los golpes de una mujer que defendía a toda costa el cuerpo de su esposo y que de alguna forma había tomado una fuerza, que parecía sobre humana, lograron dominarla, fue entonces que Miria volvió a observar a su esposo, preguntándose por que no la ayudaba, parecía verla con desprecio, sin pestañar ni un solo instante.

La habitación volvió a tornarse obscura y las risas nuevamente empezaron a atormentarla, pero esta vez solo apareció un rostro mirándola fijamente que después de un rato fue tomando la forma de Bernardo, quien se paró junto a ella y le dijo:

– Soy tu tormento, o mas bien, tu conciencia atormentandote, no te dejaré hasta que hayas terminado de pagar por todo el dolor que causaste.

Miria murió después de cinco años en el manicomio, de una extraña enfermedad que acabó con ella exáctamente en tres días, en los cuales además de parecer estar sufriendo no movió ni un solo músculo.

Fin.

2 pensamientos en “Tres Días [Día Tres]

  1. OMG!
    que descenlace!
    bueh creo que no es para tanto xD
    pero debi suponer algo asi del grandioso 3433!
    me has inspirado…
    *..nota para mi misma: recomenzar la historia…*
    Tienes que escribir mas, trata de dejar la pereza de lado
    *besitos* =D!

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