Me he reconocido a mi mismo varias veces en esa imagen, ese hombre de mirada perdida que se aparece cuando menos lo espero, mostrándome mi verdad, con una decisión terrible como si se burlara de mi, de mi fantasía, que insisto en mantener viva, esa que conserva mi esencia mi, ser traumatizado, mi tranquilidad.
Ese, que me mira con cierto aire de paranoia, que es igual a mí, pero no soy yo, el que miente para mantenerme a salvo, el que fije ser feliz, ya no soy lo que fui, ni él fue nunca parecido a mi, ni fui ese y no lo seremos jamás.
El que soporta mis fracasos, y ha sufrido una a una mis derrotas, dejando que su figura se distorsione, preparándome para un mejor final, del que ahora huyo, como huyendo de lo imposible, como si dejara escapar lo que deseo, temiendo que se me escape de todas formas.