Mi BB Pin

Así es mis queridísimos amigos, he decidido salir de este enorme espacio sin publicaciones para informarles la maravillosa noticia, me he comprado un Blackberry y por lo tanto cuento desde ya con un BB Pin que todos ustedes apreciables y grandiosos fans puedan agregarlos a sus respectivos BB (O sea Blackberry pues).

Aquí está: 21CC435A

Les cuento la travesía que tuve que pasar para obtenerlo. Hace aproximadamente un mes estaba yo tranquilamente en la calle, ocupándome de mis negocios cuando algo me llamó la atención: un hombrecillo con traje amarillo y azul, de la empresa de telefonía Tigo, gritaba con toda la potencia que le daba un amplificador y bocinas (muy ruidosas y molestas) una promoción increíble, un celular con acceso a internet y redes sociales a Q. 50.00 ($ 6.66). Bueno, he de confesar que esa oferta no me pareció la gran maravilla pues era un teléfono de marca Huawei, algo más o menos como éste, pero me entró la curiosidad y quise ver de qué se trataba, así que llamé a uno de los lacayos del hombrecillo para que fuera a informarme sobre el asunto en cuestión.

Lo primero que hice fue pedirle que me mostrara el teléfono y gustosamente me lo dio para que lo revisara al mismo tiempo que con una amable sonrisa me indicaba que el teléfono me costaba Q. 50.00 al adquirir un plan de servicio de Q. 105.00 mensuales (¬¬ tramposos) y que ese plan me incluía 100 minutos de aire, 100 mensajes de texto e internet ilimitado… Momento… ¿Internet ilimitado? Pregunté. Ilimitado, me contestó. Por supuesto me emocioné, y quise adquirir el plan, digo, eso de las llamadas y los mensajes no muy se me da, pero si se trata de internet ¡Anótenme!

Después de los trámites respectivos me entregaron mi teléfono y me indicaron que debía esperar unos diez minutos antes de poder empezar a usarlo pero, como era de esperarse, tuve que esperar más tiempo que eso, mucho más tiempo, esperé 7 horas (imagínenme todo emocionado intentando usarlo cada diez minutos. Y al fin funcionó, me pude conectar a internet, revisé Facebook hablé y envié mensajes Pero, al abrir más de una página a la vez en Opera se me cerraba la aplicación y al configurar el correo se empezó a reiniciar, así que decidí venderlo y comprarme otro teléfono mejorcito con mayores capacidades PEro, tardé un par de semanas en encontrar un teléfono que llenara mis expectativas lo cual obviamente me causó un tremendo malestar por no poder usar mi recién adquirido plan de comunicación hasta que al fin pude conseguir un Blackberry curve 8520 a un precio razonable y como había escuchado de su integración a internet y redes sociales decidí adquirirlo PERo, El maldito Blacberry no se conectaba a internet, tuve que actualizarlo y reconfigurarlo (Proceso que me llevó un día y medio) y al fin logré hacer que se conectara PERO, al intentar conectarme a google para la primera prueba me salió el siguiente mensaje: “Para que continúes disfrutando de los mejores y más originales contenidos te invitamos a recargar saldo nuevamente” WTF? En serio, WTF?!

Investigando por ahí caí en cuenta que lo que incluye el plan que adquirí en realidad es 100 minutos de llamadas, 100 mensajes de texto y 100 Mb de navegación… ¡¡100 putos megas!! ¿Qué carajos se supone que voy a hacer con 100 putos megas? ¡Eso me lo trago en una sentada! ¡Malditos hijos de puta! ¡Malnacidos de mierda! ¡Me enrolaron para adquirir un contrato de 18 meses para pagar caras las llamadas, caros los mensajes y caros los 100 putos megas QUE NO ME SIRVEN PARA NI MIERDA! ¡Ojalá se enfermen de SIDA, les salgan hemorroides, se les pudran los dedos y se les salgan los putos intestinos por la puta boca mentirosa que tienen!

Así es amigos, en efecto, tengo un BB Pin el cual pueden agregar con toda libertad pero tendrán que esperar a que adquiera un plan que me permita usarlo. J

El orgullo de ser chapín

 

A continuación les dejo tres videos hechos por la misma persona (la verdad no me interesa saber quién), que describen de una manera muy peculiar y con muchos guatemaltequismos el porqué sentirnos orgullosos de ser guatemaltecos.

 

Sin embargo, y los que me conocen lo sabrán, yo no creo que ser chapín sea calidá. Existen muchas razones para no estar orgulloso de ser guatemalteco.

El guatemalteco promedio grita a voces lo orgulloso que se siente de haber nacido en esta tierra, pero cuando se les  pregunta el porqué de ese orgullo no tienen razones válidas  para hacerlo, el primer argumento (y probablemente el único) que sale de su boca es la belleza natural: montañas, lagos, ruinas mayas, en fin, todo aquello que no es resultado del esfuerzo de ellos ni de algún guatemalteco actual.

Pero esto no es todo, a la mayoría simplemente le causa gracia el hecho de siempre llegar tarde pues es la “hora chapina” que siempre tiene un retraso que puede variar entre treinta minutos y tres horas, se sienten “orgullosos” de eso, así como de su increíble capacidad casi sobre humana de realizar sus tareas precisamente en el último momento, de copiarse de otros, de sobreponer su voluntad y capricho a las necesidades de otras  personas y de la  justicia bajo el argumento de que “este mundo es de los vivos”.

Y así hay muchas cosas más de las que podría seguir hablando, el guatemalteco promedio es prepotente, tonto y egoísta; se queja de los que no cumplen las leyes para luego violarlas ellos mismos; se quejan de los delincuentes  pero hacen todo lo posible por “ayudar” a los delincuentes que resultan ser sus familiares o amigos…

El nacionalismo no hace más que fomentar la xenofobia y el adormecimiento de las personas que creen, que por vivir en un país donde hay hermosos paisajes, no importa que vivamos rodeados de delincuencia, corrupción e impunidad.

Como nota final tengo  que decir que aunque me sentí bien de  que se haya respetado la constitución al negarle la inscripción a Sandra Torres, no puedo estar orgulloso de que se cumpla la ley una vez en la vida, un caso no es suficiente.

sinceridad ante todo

A continuación les dejo la introducción que hice para una tarea final de un curso que se supone está destinado a ayudarnos a superarnos como personas y como profesionales. Por desgracia la catedrática del mismo no es lo que yo llamaría una persona profesional en cuanto a dar clases, lo cual  dio como resultado una muy mala experiencia en un curso donde, considero, no aprendí nada útil, razón por la cual no resistí la tentación de hacérselo saber de manera formal.

Introducción

En el presente portafolio se recopilan todos los trabajos y ejercicios realizados en el curso denominado “Taller de expresión profesional” tanto en clase como en casa y en actividades adicionales.

A pesar de que la clase muchas veces perdía el sentido y se perdía mucho el tiempo en discusiones inútiles y de que los contenidos fueron vistos de manera mediocre, al final de cuentas puede decirse que las experiencias, al frente de la clase, realmente nos han ayudado a mejorar nuestra soltura ante un público, a dominar los nervios y las malas costumbres y a obtener la habilidad de plantear un discurso de improvisto.

Podría decirse que esta recopilación es la prueba física de todas las actividades que, debido a su naturaleza, no pueden ser plasmadas en papel, o al menos no de la forma en que se vivieron, las experiencias por las que pasamos, los sentimientos, los nervios, la satisfacción, la decepción, e incluso, uno que otro momento realmente divertido.

Siéntase libre, apreciado lector, de hacer notar las fallas, tanto de coherencia, como de orden, pasando un poco por la irresponsabilidad y la falta de cumplimiento, hasta la completa ausencia en algunos casos de la respectiva retroalimentación por parte del docente, que encontrare en el presente documento, pero aún más, de hacer notar la utilidad (si la hubiere) de las actividades propuestas y realizadas (aún las que no fueron bien realizadas).

Ernesto Mazariegos

Conclusiones

· Dejar las cosas a última hora generalmente da malos resultados en los trabajos.

· La falta de retroalimentación por parte del docente desmotiva a los alumnos a trabajar de manera correcta y responsable.

· La mejor manera de aprender a hablar en público, es hablando en público.

· Es más fácil tragarse la vergüenza y los nervios, cuando se aprende a reírse de sí mismo.

Recomendaciones

· Responsabilizar tanto a los estudiantes como a los docentes para una mejor planeación de las actividades y tareas a realizarse.

· Revisar adecuadamente las fallas, tanto del estudiante como del docente y hacerlas notar.

· Practicar constantemente distintas formas de discursos para mejorar las habilidades comunicativas del estudiante.

· Aprender a ver la vida con un poco más de buen humor.

Y como era de esperarse, a la catedrática en cuestión no le agradó leer esto en una tarea formal y contestó impulsivamente lo siguiente (copiado literalmente con todo y faltas de ortografía).

Obs. del Docente:

Es Lamentable que un estudiante como ud. (que) tan Inteligente se atreva a Juzgar de esa Manera a una catedrática pues antes de Juzgar a otro debe hacerlo consigo mismo. Pues verdaderamente Le hace mucha falta cultivar el valor del Respeto y el amor al prójimo. Sería excelente que se evaluará ud. Mismo. y si, nunca se dió retro-alimentación fué porqué no se solicitó. y siempre aducían que por el trabaJo y el cansancio No Leían Ní se preparaban ud. fué un eJemplo de eso cuando se hizo el ensayo Final y NO había preparado el monologo.

Para finalizar me gustaría hacer unas cuantas aclaraciones.

  • Desde hace tiempo que acostumbro periódicamente hacer un análisis de mis actitudes y costumbres y, cuando lo creo pertinente, me esfuerzo en modificar lo que creo que está mal en mi basándome en mi código moral.
  • Como estudiante estoy en todo mi derecho, no sólo de juzgar a mis catedráticos sino de exigir que se me de una educación de calidad.
  • El respeto y el amor al prójimo son cosas irrelevantes en este caso, la mediocridad es inadmisible en las personas encargadas de brindar conocimiento.
  • La retroalimentación es un aspecto básico de los cursos, la cual está estipulada como obligatoria en las normas de la universidad.
  • Lo acepto, realmente no tenía nada preparado para el día del ensayo y no pienso justificarme (aunque podría) ante tal muestra de irresponsabilidad.